El significado de la extensión en la educación superior en el Presente


En general se acepta que la universidad moderna –aquella que se origina en la
renovación decimonónica- es una organización que crea y transmite
conocimiento mediante tres funciones sustantivas o canónicas: la enseñanza
profesional centrada en el saber científico y humanístico, la investigación
académica, y la extensión universitaria. Las primeras dos de estas funciones
son relativamente fáciles de describir porque evocan prácticas y relaciones
sociales específicas. Desde luego, hay una cierta diversidad de formas de
enseñanza e investigación, distintos modelos de articulación entre ambas
funciones, así como variados niveles de incidencia con otros ámbitos y
contextos: el mercado, el estado o la sociedad, por nombrar sólo los más
abstractos.
Distinta es la condición de la tercera función universitaria, es decir la
“extensión”. No acepta una definición que pueda describir, siquiera en sus
contornos más generales, la gama de propósitos, ámbitos, programas,
prácticas y acciones que se ejecutan bajo su denominación.
 Actividades de difusión y divulgación cultural. Actividades editoriales,
radio, televisión y medios digitales.
 Actividades de servicio social voluntario u obligatorio (estudiantes)
 Programas de educación continua (en sus distintas modalidades)
 Programas de vinculación (con organizaciones sociales y otras
entidades públicas y privadas)
 Servicios universitarios (clínicas, consultorías, gestión)
 Enseñanza de idiomas y “estudios culturales”
 Áreas de recreación y deporte
 Arte
 Museos, bibliotecas y colecciones
 Incubadoras de empresas
 Misiones (alfabetización, salud, promoción de derechos)
Y un largo etcétera que ustedes perfectamente conocen y pueden identificar
en sus propias instituciones.
En algunos casos, tengo presente la estructura organizativa de la UNAM y de
otras universidades públicas en México, la función de extensión está
esparcida en distintas instancias, niveles y ordenamientos. En otros casos, se
alcanzan formas de coordinación más o menos funcionales.
Ante este panorama, una definición resignada de “extensión” buscaría agrupar
todas aquellas actividades de servicio que se realizan en la universidad, y que
no son ni docencia ni investigación propiamente tales. O incluso, “extensión”
como el amplio conjunto de actividades que se denominan a sí mismas
“actividades de extensión”. Pero son estas definiciones tautológicas que no
nos llevan muy lejos en el propósito de discutir el sentido profundo de la
extensión, así como sus dilemas y oportunidades en el presente.
Otro camino de definición nos indicaría que “extensión universitaria” es, en
cada caso, la respuesta a la pregunta ¿De qué manera se relaciona la
universidad con su entorno concreto, además de formar profesionales y
desarrollar investigación especializada? Así planteada, la pregunta es
interesante porque sitúa la discusión en dos planos. Uno temporal, que tiene
que ver con la historia propia de las universidades en su contexto, y otro
espacial, que se refiere a las circunstancias concretas del ámbito institucional.
Si se acude al vector temporal, la extensión universitaria aparece como una
especie de palimpsesto. Como se sabe, un palimpsesto es un manuscrito
antiguo (o una pintura) que conserva huellas de una escritura o imagen
anterior que fue borrada para corregirla, mejorarla o simplemente para
reutilizarla. Algo así ocurre con la trayectoria de la extensión. Se origina, en
el siglo XIX, en distintos contextos, con el propósito de irradiar los bienes de
la cultura universitaria a las masas. En su devenir histórico, se cruza con
propósitos de filantropía, catequización, promoción del estado de bienestar,
transmisión ideológica, y otros, hasta proponer, en tiempos del
neoliberalismo, objetivos de complemento financiero, así como de
relegitimación del valor social de la institución universitaria.
El punto problemático es que, en cada etapa de su desarrollo, la formas y
estructuras de extensión recogen huellas del pasado, al mismo tiempo que
buscan actualizar su misión con base en una lectura contemporánea, hasta
coyuntural, de las prioridades que establece el proyecto universitario en turno.
A diferencia de las formas y contenidos de investigación y docencia, no
existe, en el caso de la extensión, una disciplina externa a la universidad (el
campo de la ciencia y el campo de las profesiones) que determine un conjunto
discreto de estándares, competencias y perfiles asequibles mediante prácticas
y procesos intelectuales determinados.
De tal manera, los enfoques y programas de extensión se sitúan en el plano
que corresponde a los compromisos y pactos de la universidad con la
sociedad y con el estado, es decir en una dimensión eminentemente política y
cultural. Las relaciones entre la institución universitaria, la organización
social y el poder político no son ni estáticas, homogéneas, ni mecánicas. No
son estáticas porque cambian en el tiempo y reflejan, en mayor o menor
medida, las prioridades y cambios de rumbo de los modelos de desarrollo en
que se inscriben. No son homogéneas al ser sensibles a las particularidades de
tales modelos en diferentes planos (internacional, nacional, regional y local).
Y especialmente no son mecánicas porque las universidades tienden a
desarrollar capacidades de autonomía que les permiten proponer y proyectar
iniciativas de relación. Es último aspecto, me refiero a la capacidad de
iniciativa universitaria, es de especial interés en el discernimiento de la
función de extensión, porque abre un dominio analítico de carácter dialéctico:
¿En qué medida y bajo qué modalidades la universidad (pública o privada)
puede tener efectos pertinentes sobre la problemática social, y en qué medida
estos efectos convergen, son independientes, o buscan modificar otros
enfoques de atención social proyectados desde el estado o desde otros
ámbitos de la estructura social?
Una somera revisión de algunos rasgos históricos del extensionismo
universitario nos permitirá adentrarnos en la dimensión que hemos
establecido en forma abstracta y general.
Lecciones históricas
Algunos historiadores de la universidad medieval (en nuestro caso la
universidad colonial) afirman que no era infrecuente la búsqueda de
proyección social de los saberes y las prácticas. La vocación religiosa de los
primeros colegios y universidades propuso distintas formas de interacción que
bien podrían ser comprendidas en un concepto genérico de extensión. No son
infrecuentes los ejemplos que miran en esta dirección, desde hospitales y
talleres de servicio público administrados por universidades, hasta escuelas de
primeras letras y de enseñanza religiosa para el pueblo.
Sin embargo, como tal, la idea de “extensión universitaria” toma cuerpo en el
momento de renovación de la universidad durante la segunda mitad del siglo
XIX, en plena segunda revolución industrial, cuyo punto de arranque (el de la
renovación) es, como se coincide en afirmar, la reforma de la Universidad de
Berlín.
En 1878, el reverendo Arthur Johnson, académico de la universidad de
Oxford, inició el programa de Lecturas de Extensión (mediante la lectura
comentada de La Historia de Inglaterra en el Siglo XVII) en las instalaciones
de la King Edward´s School, en Birmingham. Johnson, junto con otros
académicos reformistas que impulsaban la conversión liberal de Oxford y
Cambridge, iniciaron el llamado movimiento extensionista (extensionmovement)
que pronto alcanzó dimensiones notables. La propuesta consistía,
básicamente, en ofrecer “lecturas” (lecciones) al público interesado, por cierto
muy numeroso. De la simple lectura de textos se pasó casi inmediatamente a
la enseñanza de temas y asignaturas comprendidas en el currículum de ambas
universidades. Se trataba de cursos nocturnos o en periodos de verano,
cuando los académicos disfrutaban de la “vacación larga”.
A finales del siglo XIX el programa de extensión atendía aproximadamente
20 mil estudiantes al año, el equivalente a unas ocho veces la matrícula total
de Oxford. La extensión se apoyaba en la enseñanza de materias y lecturas
comentadas (incluso seminarios) a grupos de estudiantes compuestos por
jóvenes sin posibilidades de acceso al nivel superior, adultos trabajadores y
mujeres. Estas últimas es importante proporción, lo que se conectaría.
posteriormente, con las luchas feministas en Gran Bretaña.
El extensionismo de Oxford y Cambridge se inició en las localidades cercanas
a campus universitario, pero pronto abarcaría a las ciudades y localidades
importantes en toda Inglaterra y Gales. En el caso de Oxford la estrategia era
arrendar o adquirir sedes semipermanentes para ubicar en ellas los programas
de enseñanza, mientras que en el modelo de Cambridge se trataba más bien de
difundir la cultura universitaria sin el propósito de establecer estructuras
curriculares estables.
En ambos casos, sin embargo, está presente desde el principio, un objetivo de
difusión ideológica que no es ajeno a propósitos políticos de más largo
aliento: la formación de una ciudadanía democrática y liberal culta e,
implícitamente, un propósito de orientación política de las clases medias y los
trabajadores,
Con respecto a este sector, es decir la clase trabajadora, el programa de
Oxford estableció una alianza muy importante (en los primeros años del siglo
XX) a través de la Asociación Educativa de Trabajadores (la WEA). El
convenio desembocó en una forma de delegación de las funciones del
programa de extensión en este organismo. Después de la primera guerra
mundial, la WEA había madurado lo suficiente para tomar en sus manos el
programa (bajo la forma de un mecanismo articulado de educación de adultos)
y conectarlo con su propia agenda programática, en cuyo núcleo estaba la
demanda en pro de una educación pública gratuita para todos los ciudadanos.
El proyecto autónomo de la WEA fue muy exitoso tanto desde el punto de
vista académico como en el terreno político. Hoy en día la WEA administra
aproximadamente 1,500 convenios con una oferta de programas de grado y
posgrado en distintas especialidades.
El convenio con la WEA, así como la gran extensión de la educación pública
después de la segunda guerra, redujeron naturalmente los alcances del
proyecto extensionista, el mismo, sin embargo, encontraría expresión en otras
modalidades: la difusión del currículum universitario inglés en la
Mancomunidad, la Universidad Abierta y el modelo contemporáneo de
educación a distancia.
En 1982 la Fundación Kellogg otorgó un amplio financiamiento al programa
de extensión de Oxford, lo cual permitió la creación del primer Centro de
Educación Continua Kellog fuera de EUA, y posteriormente (a mediados de
los noventa) la formación del Kellogg Collage adscrito a la Universidad de
Oxford (estudiantes de tiempo parcial en programas de grado y posgrado).
La “idea de Wisconsin”
a) La Merrill Act (1862) Posibilidad de que los Colegios y Universidades
recibieran tierras a cambio de adscribir los propósitos del acta de agricultura y
el acta de mecánica (propósitos de modernización agrícola y expansión
industrial)
b) La Idea de Wisconsin: “Las fronteras de la Universidad son las fronteras
del Estado”, es decir que la universidad debe servir al pueblo (del estado) de
manera relevante.
En 1906 el rector Charles Van Hise proclamó “nunca estaré conforme hasta
que el efecto benéfico de la universidad alcance a cada familia en el estado”
Efectos precursores:
In 1860 the University introduced continuing education for professionals by
offering a short-term course for teachers.
The University admitted its first full-time women students in 1863.
The University established an experimental farm in 1866.
University Extension was founded in 1907 and soon had agriculture agents in
every county. It pioneered correspondence courses and is now promoting
distance education.
WHA, originally 9XM, is the oldest continually operating radio station in the
United States. WHA was licensed to the University in 1915 and has been on
the air since 1916 serving the general public. Wisconsin Public Broadcasting
now has 24 radio stations and six television stations and Wisconsin Public
Radio is webcast.
Today the University offers more than 400 extended hours classes after 4 PM
and on weekends and thousands of web sites providing information to the
public.
The University is a leader in research which has often led to applications that
have improved the quality of life for everyone. For example, Wisconsin's
dairy industry would not be possible without the pioneering agricultural
research conducted by University faculty starting in the 1880s and continuing
today. Many University faculty saw no clear dividing line between basic
research and applied research. Much of their research has been aimed at
solving specific problems, but they assumed that all research would
eventually provide concrete benefits. In 1933, some farmers asked Professor
Karl Paul Link why eating spoiled sweet clover made their cows bleed to
death. Link found and synthesized dicumarol, a blood thinner which impedes
coagulation. Eventually, Link made more than 100 variants of dicumerol.
Some are used in human medicine and have saved the lives of thousands of
people in danger from blood clots. Another variation, Warfarin, is one of the
most efficient rat poisons ever invented and is used around the world.
Warfarin was named for the Wisconsin Alumni Research Foundation. Link
gave the patent to the Foundation, which has made tens of millions of dollars
from it and used the money to fund more research
Movimiento 4-H
Modelo alemán: Landeskunde
Ésto se manifiesta también en la importancia creciente de la formación
continua (lifelong learning) y, a la vez, pone de manifiesto la necesidad
de elevar los objetivos de enseñanza en la Volkshochschule y, por lo
tanto, de mejorar la formación de su profesorado. El origen de la
Volkshochschule, reflejado en su nombre, se olvida con facilidad: el
término Hochschule equivale al español universidad popular.
Inspirándose en ejemplos procedentes de la segunda mitad del siglo
XIX, como los de Escandinavia o como el del University Extension
Movement de Gran Bretaña, en Alemania también se procedió a fundar
una red de organizaciones denominadas Volkshochschulen, cuya
finalidad era fomentar la cultura general, ofrecer cursos de ampliación
de estudios y cursos de perfeccionamento profesional, así como
brindar un espacio para la creatividad y la sensibilidad artística.
Para todo esto, fueron desarrollados una tematología y unos conceptos
didácticos y metodológicos propios: la andragogía1. En un principio se
había pensado en establecer una función complementaria a las
universidades y, en es sentido, brindar ofertas de formación a nivel
propedeútico o incluso académico. Enseñar a hacer punto y trabajos
manuales para confeccionar regalos de navidad no había sido la
intención de los fundadores del movimiento de las Volkshochschulen.
América Latina
En AL como en Europa, el movimiento universitario vinculado al socialismo
dio lugar a la creación de las universidades populares, que ocuparon un lugar
central en la educación de los trabajadores. Este modelo incide en los países
de América Latina (Brasil, México, Argentina).
En Argentina, a partir de la reforma de 1918, la extensión es considerada
función central de la universidad. Cabe señalar, sin embargo, que su práctica
es anterior a su inclusión como una de las bases doctrinarias del Movimiento.
Como antecedente significativo, puede recordarse que en 1905 en la
Universidad de La Plata inicia actividades de extensión y que en 1907
Joaquín V. González, como Presidente de esa Universidad, inaugura las
Conferencias de Extensión Universitaria y señala la importancia de "la
incorporación con carácter legal de la extensión universitaria, esto es, la de
una nueva facultad destinada a crear y difundir las relaciones de las enseñanza
propia de sus aulas con la sociedad ambiente… de tal manera que lo que…
hasta ahora había sido una labor voluntaria, espontánea, de las corporaciones
docentes, como en Oxford, Cambridge, Harvard, Pensilvania, Columbia, y
otras, aquí se recogía su experiencia ya bastante completa y sistematizada y se
herejía resueltamente en una función permanente.
En esa historia, consideramos que el DEU constituyó un hito significativo en
relación con el objetivo de comprometer a la universidad en el desarrollo de
prácticas que contribuyan a modificar condiciones de desigualdad.
El Departamento de Extensión Universitaria forma parte del proyecto de
universidad que comienza a instalarse en la UBA en 1956, después del golpe
del 16 de septiembre de 1955, que derroca al gobierno de Perón.
Su creación y sus actividades constituyeron parte del esfuerzo para construir
una institución que en la legislación, estructura y actividad académica,
respondiera a los principios de la Reforma: gobierno colegiado y tripartito,
reformulación de la docencia y de la investigación libertad de la cátedra,
ingreso irrestricto, compromiso social de la universidad
La concepción política que orientó su creación y desarrollo evidencia un
enfoque que excede los límites de la función de extensión, ya que responde al
intento de instalar un modelo universitario que combina los dos aspectos de la
Reforma, su naturaleza a la vez cultural y política: la idea de una universidad
que contribuya a la transformación de la sociedad que sostiene su existencia.
El proyecto de la UBA reconoce cuatro misiones específicas: preservación del
patrimonio cultural, investigación científica, formación de profesionales y
misión social.
En ese contexto, el Departamento de Extensión Universitaria fue la unidad del
Rectorado que tuvo como actividad central llevar a cabo proyectos vinculados
con esa última función, sin perder relación con las otras.
Esta integración permite reconstruir un modelo institucional que confrontaba
y daba cuenta no solo de una lucha entre concepciones de extensión sino entre
concepciones de universidad, que conformaban diferencias dentro del
Reformismo, así como antagonismos con los sectores de la derecha liberal
sobre temas universitarios centrales, en debate aún hoy.
El vínculo Universidad - Sociedad, es el resultado de un proceso
bidireccional, dinámico y dialéctico de Interacción Social, en el que la
Universidad propaga los resultados de la Docencia, la Investigación y la
Cultura; recibiendo de la sociedad aportes para su incorporación,
sistematización científica y retroalimentación de los Procesos de Docencia e
Investigación; integrando los tres Procesos en un solo Proceso, en una
totalidad sistémica y holística, que garantice el cumplimento de la misión
social de la Universidad, contribuyendo a la solución de problemas y al
desarrollo sostenible de su entorno.
La Universidad como institución, a través de la Historia ha dirigido sus
actividades fundamentalmente a la Formación Profesional; siendo también
motivo de sus preocupaciones, la Investigación en función de su aplicación
profesional y la extensión, más como una tarea de servicios, que como una
parte de las actividades educativas. Sin embargo a través de la revisión
histórica, podemos encontrar una serie de referentes, que constituyen hitos en
el desarrollo histórico y evolución de la Extensión Universitaria, como
pasamos a señalar:
En la Edad Media, en forma simultánea al desarrollo de la actividad
intelectual, los artesanos fueron adquiriendo conocimientos técnicos de valor
para el desarrollo de la Ciencia; los mismos que no fueron incorporados por la
Universidad Medieval, dando lugar al surgimiento de las Academias, en las
que la Ciencia, afirmaba su autonomía con respecto a la Teología y la
Filosofía, afianzando la observación y la experimentación, como elementos
fundamentales del progreso del conocimiento científico, en detrimento de las
especulaciones filosóficas. Entre estas instituciones podemos citar a: La
Academia Platónica de Florencia (1459); La Academia Francesa de las
Ciencias (1657); La Royal Society Británica (1662) y La Academia
Leopoldina Imperial (1672). La Revolución Científica, al igual que ocurriera
con el Humanismo en el Renacimiento, empezó al margen de los claustros
universitarios. Se produce por primera vez un divorcio, entre la Universidad
Escolástica, aferrada a la transmisión del saber tradicional, dedicada a la
formación de funcionarios para los nuevos estados y el progreso del nuevo
conocimiento, obtenido mediante la investigación; conocimiento que halló
cobijo en las academias.
El año 1810, el Rey de Prusia encarga a Humboldt, el desarrollo de un modelo
universitario, que serviría para la creación de la Universidad de Berlín,
incorporando la investigación como actividad fundamental. En este contexto
los profesores universitarios fueron los primeros protagonistas del proceso de
institucionalización y desarrollo de la actividad científica y por primera vez se
establece relación con la industria, lo que hoy llamamos transferencia de
resultados de la investigación: "UNA FORMA DE EXTENSION". De esta
interacción Universidad-Industria, surgieron importantes industrias químicas
como la BASF y la MERCK.
A partir de 1862, las Universidades Norteamericanas, plantean toda una
concepción sobre la Extensión Universitaria, a través de la llamada Land-
Grant Philosophy; que se plasma en varios documentos, que resaltan la misión
de servicio de las Universidades a la agricultura y a la industria en sus
territorios de influencia; entre los que podemos mencionar los siguientes.
Merril Act de 1862.- Establece la provisión de recursos, destinados a
financiar actividades de las Universidades Estatales, fundamentalmente
dirigidas a la investigación y la formación de técnicos mecánicos y agrícolas.
Hatch Act de 1867.- Disponía el aporte de fondos adicionales para la
Investigación y servicios en agricultura.
Adams Act de 1906.- Disponía la creación, de estaciones experimentales y de
servicios.
El año 1905, el entonces Ministro de Justicia e Instrucción Pública de la
Nación Argentina Doctor Joaquín V. Gonzáles, bajo el lema "Por la Ciencia y
por la Patria", crea la Universidad Nacional de La Plata, institución moderna,
con base científica, poniendo especial énfasis en la Investigación y la
Extensión Universitaria.
El año 1908, en el Congreso Internacional de Estudiantes Latinoamericanos,
realizado en Montevideo, Uruguay, en una de las ponencias presentadas, hay
una referencia explícita a la Extensión Universitaria, cuando plantea:
"promover y difundir la Educación del pueblo, buscando el engrandecimiento
nacional, por medio de la educación de todas las clases sociales".(7)
El año 1918, el Movimiento de la Reforma de Córdoba, postula el
fortalecimiento de la función social de la Universidad, incorporando la
Extensión Universitaria y la Difusión Cultural, entre las tareas normales de
la Universidad Latinoamericana; propugnando hacer de ella, un centro por
excelencia para el estudio científico y objetivo de los grandes problemas
nacionales. "Vincular la Universidad al Pueblo", fue uno de los postulados de
la reforma, que debía inspirar la tarea llamada de extramuros o de Extensión
Universitaria; se pensaba que mediante este tipo de tareas, el estudiante
tendría la oportunidad, no sólo de familiarizarse con los problemas de su
medio y de entrar en contacto con su pueblo, sino también la ocasión de
devolver a este en servicios, parte del beneficio que significaba pertenecer a
una minoría privilegiada, que tenía acceso a la Educación Superior; dando
origen a una nueva función para la Universidad Latinoamericana, la Función
Social; es decir el propósito de poner al saber universitario al servicio de la
sociedad y de hacer de sus problemas, tema fundamental de sus
preocupaciones. De las tareas de extensión realizadas por estudiantes y
profesores en las fábricas, talleres y sedes sindicales, surgieron las llamadas
Universidades Populares; responden también a éste modelo, las Universidades
Populares Gonzáles Prada, creadas por el Movimiento Reformista Peruano.(8)
El año 1949, en la Universidad de San Carlos de Guatemala, en el Primer
Congreso de Universidades Latinoamericanas, se planteó la inclusión de la
Extensión, dentro de las actividades universitarias, por medio de
departamentos especializados, que coordinen las labores de todos los demás
departamentos de la Universidad y proyecten el quehacer universitario, a
todas las esferas sociales que constituyen la realidad nacional, utilizando
todos los recursos, que la técnica contemporánea permite poner al servicio de
la cultura. En el mismo Congreso, se aprobó la Carta de las Universidades
Latinoamericanas propuesta por el académico guatemalteco José Rolz
Bennett; en dicha carta, se declaran como objetivos y finalidades de la
Universidad Latinoamericana, apoyar el derecho de todos los hombres, a
participar en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a
compartir los progresos científicos y sus beneficios; contribuir a la evolución
del nivel espiritual de los habitantes de la comunidad latinoamericana,
promoviendo, difundiendo y transmitiendo la cultura; mantener sus
actividades en constante dirección a las realidades y problemas de su núcleo
nacional, a efecto de que la Universidad, sea la expresión real de su momento
histórico y el perfil auténtico de la comunidad en que actúa.(8)
El año 1957, la Unión de Universidades de América Latina, convocó en
Santiago de Chile, a la Primera Conferencia Latinoamericana de Extensión
Universitaria y Difusión Cultural, la misma que adopta el siguiente concepto
de Extensión Universitaria, según su naturaleza, contenido, procedimientos
y finalidades. POR SU NATURALEZA , la Extensión Universitaria es
misión y función orientadora de la Universidad contemporánea, entendida
como un ejercicio de la vocación Universitaria. POR SU CONTENIDO Y
PROCEDIMIENTOS, la Extensión Universitaria, se funda en el conjunto de
estudios y actividades filosóficas, científicas, artísticas y técnicas, mediante el
cual se auscultan, exploran y recogen del medio social, nacional y universal,
los problemas, datos y valores culturales, que existen en todos los grupos
sociales. POR SUS FINALIDADES, la Extensión Universitaria, debe
proponerse como fines fundamentales, proyectar dinámica y coordinadamente
la cultura y vincular a todo el pueblo con la Universidad; estimulando el
desarrollo social, elevando el nivel espiritual, intelectual y técnico de la
nación, proponiendo imparcial y objetivamente ante la opinión pública, las
soluciones fundamentales a los problemas de interés general.(8)
El año 1972, en ocasión de la Segunda Conferencia Latinoamericana de
Extensión, surge un concepto nuevo sobre Extensión, que se plasma en una
declaración que manifiesta: "Las Universidades, son instituciones sociales,
que corresponden a partes del cuerpo social y que la Extensión es una de sus
funciones y que junto a la Docencia e Investigación, son expresiones de una
sola y gran tarea encomendada a las Universidades: "La Educativa".
Cuyo resultado final, fue la reformulación del concepto de Extensión
Universitaria, bajo los siguientes términos: "Extensión Universitaria, es la
interacción entre la Universidad y los demás componentes del cuerpo social, a
través de la cual ésta asume y cumple su compromiso de participación, en el
proceso social de creación de la cultura y de liberación y transformación
radical de la comunidad nacional".
El año 1989, la Universidad Mayor de San Simón, de Cochabamba, Bolivia,
emprende una serie de reformas; entre ellas destaca, la creación de la
Dirección de Interacción Social Universitaria, en reemplazo de la vieja
Jefatura de Extensión Universitaria, que bajo una óptica unidireccional,
reduccionista y paternalista, realizaba tareas de acercamiento, difusión y
transferencia de experiencias aisladas e inconexas del quehacer universitario a
la sociedad. Esta nueva realidad, define a la Interacción Social Universitaria,
como "La expresión social de la Universidad y el medio, por el que entra en
contacto directo con la sociedad, propagando los resultados de la
investigación, la enseñanza, la técnica la cultura y el arte, recogiendo aportes
de la misma para su sistematización científica".
El año 1996, la Universidad Nacional de Buenos Aires, Argentina, decide
implementar el Programa de Práctica Social Curricular, en todas las carreras
de grado de la Universidad; el mismo que está destinado a interpretar,
reflexionar, investigar y resolver las necesidades del medio, al mismo tiempo
que permite reformular y enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje,
aportando soluciones a problemas concretos de la sociedad.(1)
En Noviembre de 1996, tuvo lugar en la Habana, Cuba, la Conferencia
Regional sobre Políticas y Estrategias para la Transformación de la Educación
Superior en América Latina y el Caribe. La Declaración de La Habana,
reconoce en su parte considerativa, la vinculación histórica entre las
concepciones de la Reforma de Córdoba acerca de la función social de la
Universidad y los actuales procesos de transformación de la educación
superior en Latinoamérica. En la parte declarativa proclama, que las
instituciones de Educación Superior, "tienen que transformarse en centros
aptos para facilitar la actualización, el reentrenamiento y la reconversión de
profesionales y ofrecer sólida formación en las disciplinas fundamentales,
junto con una amplia diversificación de programas y estudios, diplomas
intermedios y puentes entre los cursos y las asignaturas. Así mismo deben
procurar que las tareas de Extensión y difusión sean parte importante de su
quehacer académico".
En Octubre de 1998, La Declaración sobre Educación Superior para el Siglo
XXI, aprobada durante la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior,
que tuvo lugar en París, Francia, expresa: "La Relevancia de la Educación
Superior, debe evaluarse según la correspondencia entre lo que la sociedad
espera de las instituciones y lo que ellas hacen". Ello requiere visión ética,
imparcialidad política, capacidad crítica y al mismo tiempo: UNA MEJOR
ARTICULACIÓN CON LOS PROBLEMAS DE LA SOCIEDAD Y EL
MUNDO DEL TRABAJO, basando las orientaciones a largo plazo, en las
necesidades y finalidades de la sociedad, incluyendo el respeto a la cultura y
la protección ambiental. En otro párrafo se señala: la Educación Superior,
debe reforzar sus funciones de servicio a la sociedad y más concretamente,
sus actividades encaminadas a erradicar la pobreza, la intolerancia, la
violencia, el analfabetismo, el hambre, el deterioro del medio ambiente y las
enfermedades, principalmente mediante un planteamiento interdisciplinario y
transdisciplinario, para analizar los problemas y las cuestiones planteadas.
En 1998, en Heredia, Costa Rica, en el Tercer Congreso Iberoamericano y del
Caribe sobre Extensión Universitaria, el grupo de instituciones
universitarias que organizaron y participaron en los Congresos
Latinoamericanos y del Caribe de Extensión Universitaria, celebrados en
Cuba (1996), Argentina (1997) y Costa Rica (1998), deciden constituirse
formalmente en comité organizador, para el diseño, la creación y puesta en
marcha de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Extensión. El
Comité Organizador quedó integrado de la siguiente manera: Argentina:
Martín Marcos de la Universidad Nacional de Buenos Aires; Costa Rica:
Jorge Alfonso Pérez de la Universidad Nacional de Costa Rica; Cuba: Gil
Ramón Gonzáles de la Universidad de Pinar del Río; México: Lourdes Ruiz
Lugo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de
Educación Superior; Venezuela: Angel Arístides Hernández Abreu.
En Octubre de 1999, en Caracas, Venezuela, los asistentes al IV Congreso
Iberoamericano y del Caribe, constituyen la Unión Latinoamericana de
Extensión Universitaria, aprobando un Estatuto con VIII capítulos y 29
artículos; se encomienda al ciudadano Angel Arístides Hernández Abreu, para
que proceda a la certificación de la acta constitutiva y su registro ante la
oficina correspondiente y se fija como domicilio la Ciudad de Caracas,
Venezuela; no se eligió el Consejo Directivo y pese al entusiasmo inicial, no
entró en funcionamiento la entidad.
En Junio del 2000, en la Ciudad de Pinar del Río, Cuba, tuvo lugar el V Taller
Científico sobre Extensión Universitaria: LA EXTENSION
UNIVERSITARIA FRENTE A LOS RETOS DE LA GLOBALIZACION,
con la participación de Universidades de Argentina, Bolivia, Cuba,
Guatemala, El Salvador y EE.UU., al finalizar el mismo se aprueba los
siguientes acuerdos: conformar un grupo de trabajo colaborativo; revalorizar
la Extensión Universitaria; elevar el nivel de la misma, a fin de colocarla en
igualdad de condiciones, en relación al proceso de Enseñanza Aprendizaje y
la Investigación Científica e integrando los mismos en un solo proceso
académico; trabajar para afianzar a la Extensión Universitaria, como
Proceso Pedagógico de la Educación Superior.
En Noviembre del 2000, en Morelia, Michoacán, México, tuvo lugar el V
Congreso Iberoamericano de Extensión Universitaria, con la asistencia de
gran cantidad de participantes de Universidades Latinoamericanas y de
España; evento en el que se dio impulso al arranque definitivo de la Unión
Latinoamericana de Extensión Universitaria; decidiendo que los principales
cargos directivos sean rotativos y en concordancia con el país sede del
próximo congreso; la primer directiva y los principales cargos tendrán como
sede el Brasil., siendo el primer presidente el Profesor Lucas Batista Pereira,
Pro-Rector de Extensión de la Universidad Estatal del Sudoeste de Bahía.
Otro de los acuerdos fue que mientras se consolide la Unión, la Secretaría
Permanente estará en Venezuela. Otro hecho significativo, fue la creación de
la Revista Latinoamericana de Extensión, que en una primera etapa estará
bajo la responsabilidad y dirección del Brasil.
En Junio del 2001, en la Ciudad de Pinar del Río, Cuba, se desarrolló el VI
Taller Científico sobre Extensión Universitaria, con la participación de
Universidades de Argentina, Bolivia, Cuba, EE.UU de Norteamérica, Perú y
Venezuela; durante el mismo se presentaron más de 50 trabajos; reflejo de la
riqueza intelectual, dedicación profesional y capacidad de contribución al
desarrollo de la Extensión en América.
Después de un largo camino y luego de 44 años de la Primer Conferencia de
Extensión Universitaria y Difusión Cultural, llegamos hoy a esta bella
Ciudad de Embú, para participar del VI Congreso Iberoamericano de
Extensión, como protagonistas del presente y constructores del futuro de la
Extensión Universitaria.
Ideas
1. Integrar un órgano de consulta con representantes de los campos de la
docencia, investigación, humanidades y divulgación.
2. Impulsar y consolidar el extensionismo académico mediante la promoción
de proyectos, acciones y redes tendientes a extender los beneficios
universitarios hacia los distintos sectores de la sociedad.
3. Avanzar en la creación y consolidación de las coordinaciones de extensión
en las divisiones y unidades regionales.
4. Integrar y consolidar una red universitaria de extensión (REUNE), con el
fin de articular los esfuerzos extensionistas, incentivar, reconocer y promover
el trabajo de académicos y estudiantes y optimizar los recursos
institucionales.
5. Diseñar mecanismos para que los proyectos de extensión de la cultura
incidan en la formación integral de los estudiantes.
6. Fomentar en los estudiantes la vocación de servicio mediante su
participación en programas y proyectos de difusión y divulgación.
7. Diseñar y operar un programa de desarrollo y promoción de los grupos
representativos tendiente a garantizar la renovación de sus integrantes,
consolidar su trabajo, dotarlos de equipo y espacios adecuados para los
ensayos; estimular el surgimiento de nuevos grupos y diversificar el perfil con
la incorporación de cineastas, fotógrafos, colectivo de artistas y divulgadores
universitarios.
8. Ampliar la cobertura de los programas culturales dirigidos a la comunidad
universitaria con el fin de hacerla partícipe de los beneficios institucionales,
ofrecerle espacios de convivencia y uso del tiempo libre, reforzar los valores
universitarios, su identidad y sentido de pertenencia.
9. Diseñar e impulsar proyectos sectoriales de extensión en las modalidades
de formación, actualización, recreación y apreciación artística, en
coordinación con organismos públicos y privados.
10. Concertar con las dependencias de gobierno municipales la creación de
unidades de extensión universitaria para el desarrollo de proyectos y acciones
coordinadas de promoción, difusión y divulgación científica, artística y
cultural, así como de cursos, talleres y seminarios dirigidos a los distintos
sectores de la población.
11. Incrementar el uso de los medios de difusión masiva y electrónicos en la
promoción de actividades de extensión.
12. Promover e impulsar convenios de colaboración interinstitucional para la
realización de acciones conjuntas de promoción y difusión cultural,
intercambio de experiencias, de recursos y materiales que garanticen mejores
condiciones para el desarrollo de la función.
13. Diseñar e impulsar un programa integral para la gestión externa de
recursos.
14. Crear y consolidar un centro productor de soportes electrónicos para
ampliar la cobertura de los programas de extensión, apoyo y edición de textos,
memorias de congresos, promoción y difusión del patrimonio cultural,
beneficios universitarios y venta de servicios.
15. Avanzar en la profesionalización del equipo asignado para gestionar y
operar la función de extensión mediante el diseño y desarrollo de un
programa de formalización y actualización.
16. Continuar el proceso de adecuación de los espacios del Museo y
Biblioteca con el fin de posicionar este recinto como sede del patrimonio
cultural universitario y de los programas de difusión y divulgación.

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